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by RicardoScotty60
on 10/8/15

Mis conclusiones acerca de Obama y Kerry

Mis conclusiones acerca de Obama y Kerry

Mi Enfoque #567, 7 de agosto, 2015 por David Mandel, enfoque@netvision.net.il

El procedimiento usual en cualquier artículo o debate es presentar primero los argumentos, y terminar con las conclusiones. En este caso, para ahorrar tiempo al lector, comenzaré con mis conclusiones, y, sólo para quien tenga paciencia de leer el artículo hasta el final, continuaré con los argumentos que las respaldan.

Aquí van mis conclusiones:

a) Barak Obama, Presidente de los Estados Unidos, simpatiza con Irán y sus objetivos, y siente antipatía (inicialmente subconsciente debido a la influencia que recibió en la escuela islámica donde se educó cuando era niño en Indonesia, pero hoy abierta y franca) hacia Israel, y, probablemente también hacia los judíos.

b) John Kerry, y lo digo con todo respeto, tiene la distinción de ser el Secretario de Estado más estúpido e ineficaz en la historia de los Estados Unidos. Si su cociente de inteligencia fuese diez puntos más alto, podría jactarse de ser idiota. Como decían en el Perú, "no hay que gastar pólvora en gallinazos", así que no lo volveré a mencionar en este artículo.

Obama dio indicios, desde el comienzo de su presidencia―cuando visitó Cairo y no visitó Jerusalén, a menos de una hora de vuelo―de que no tenía exceso de simpatía a Israel. También demostró su ignorancia de la historia judía al decir en el discurso que dio en la capital egipcia que la aspiración judía a tener un Estado se debe a su trágica historia, sin mencionar los vínculos históricos y religiosos que unen a los judíos con su patria ancestral. Comparó el genocidio nazi con los sufrimientos de los palestinos en campos de refugiados en Gaza, la Ribera Occidental y los países árabes vecinos sin mencionar que la existencia de esos campos es producto de una política árabe deliberada cuyo objeto, al negarse a absorberlos y no darles igualdad de derechos es utilizar a los refugiados como argumento contra la existencia de Israel.

Su parcialidad se reveló en las numerosas oportunidades cuando exigió de Israel concesiones sin exigir nada de los palestinos, y culpó a Israel por el fracaso de las negociaciones liberando a los palestinos de toda responsabilidad.

Durante la guerra con Hamás el año pasado Obama se negó a enviar armas y municiones que eran vitales para el ejército israelí. Israel, en consecuencia, ha decidido, para evitar situaciones similares en el futuro, fabricar localmente lo que el ejército mas necesita.

Obama sabe muy bien que el acuerdo con Irán es absurdo, ilógico, y contribuirá a que Irán desarrolle una bomba nuclear en poco tiempo. Mientras tanto, con los miles de millones de dólares que recibirá, los fanáticos ayatolas continuarán apoyando y financiando a terroristas en todo el mundo. Como Obama no tiene argumentos para defender un acuerdo que históricamente es comparable al que Hitler impuso en Munich, apela a una falacia llamada "argumento ad hominem", que consiste en atacar y desacreditar a quien tiene una posición opuesta a la suya. Es por eso que en estos días se quitó los guantes para decir que el gobierno de Israel es el único en el mundo que se opone al acuerdo. Esto no es exacto, (por respeto no digo que es una mentira descarada) ya que Arabia Saudita, Egipto y otros países árabes también tienen temor y desconfianza a los objetivos hegemónicos de Irán en la región.

Hábilmente, Obama, en vez de criticar a Irán, ha convertido a Israel en el villano de la película. Obama olvida mencionar que Israel es el único país en el mundo al cual Irán ha amenazado con borrar del mapa, y que tal vez esa es la razón por la cual Israel no siente mucho entusiasmo respecto al acuerdo.

Atacar a Israel no le fue suficiente a Obama. También insinuó, bordeando el antisemitismo, que "un poderoso lobby con mucho dinero" está tratando de convencer a los parlamentarios americanos a que rechacen el acuerdo.

Demostrando dotes de profeta, hace unos días dijo "Si el acuerdo con Irán no es aprobado, cohetes caerán en Tel Aviv." Obama debe estar secretamente convencido de que todos sufrimos de esa terrible enfermedad, Alzheimer, que destruye la memoria y que hemos olvidado que hace exactamente un año cohetes iraníes disparados por Hamás desde Gaza ya cayeron en Tel Aviv.

Obama está tan desesperado por firmar el acuerdo con Irán que no ha exigido de los iraníes que, como demostración de buena voluntad, liberen a los cuatro americanos que han enviado a prisión con pretextos inventados. Los ayatolas gritan "Muerte a los Estados Unidos", y la reacción de Obama es "No se oye, padre".