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by gcisnero54
on 13/5/10
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From: El Tábano <tabano_informa@yahoo.com.ar>
Subject: [tabano_informa] Penurias bolivarianas
To: "Tábano Informa" <tabano_informa@gruposyahoo.com.ar>
Date: Thursday, May 13, 2010, 6:00 PM








La Nueva Provincia - 13-May-10 - Opinión

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/13/05/2010/a5d022.html

OTRAS VOCES
Penurias bolivarianas

por Gustavo Chopitea
Analista político de Agenda Internacional


Hace ya más de dos años, Hugo Chávez tomaba pomposamente la decisión (inesperada, para quienes aún creían que no era necesariamente marxista) de nacionalizar Sidor, la gran empresa siderúrgica venezolana, que había sido adquirida, previamente, por el grupo argentino Techint. Para las relaciones entre los dos países, esto fue un sorpresivo dolor de cabeza, que obligó a los Kirchner a tener que salir precipitadamente en procura de que Techint pudiera ser compensada debidamente por Venezuela.

Eran tiempos, es cierto, de cercanía ideológica y operativa de los Kirchner con el caribeño. Cuando todavía Chávez podía darse el gusto de financiar (a tasas exorbitantes, que los Kirchner estaban dispuestos a pagar) la inexplicable alergia kirchnerista a operar normalmente en el mercado internacional de capitales. Finalmente, Techint evitó el desastre y salió más o menos airosa de la dura contingencia.

Hoy, las cosas han cambiado. Primero, Cristina Kirchner dice no tener alergia. Y lidera el regreso del país a los mercados. Y, desde luego, no recuerda que ella ni su marido hayan sido alguna vez alérgicos. Segundo, el pródigo Chávez ya no tiene recursos para financiar a los Kirchner y encabeza el "ranking" mundial de los países que pueden incumplir su propio endeudamiento externo, con una probabilidad del 48,5% de que ello ocurra en los próximos cinco años, si es que Chávez (que ha empantanado a su nación en la miseria) dura tanto, claro está.

Pero la actualidad de Sidor es notable. Sus propios trabajadores y líderes sindicales acaban de reconocer que su deterioro productivo es absolutamente gigantesco. Por mal manejo, ciertamente. Lo que no sorprende a quienes creemos que el Estado no es el mejor administrador de empresas. Hace dos años, Sidor (entonces en manos privadas) producía unos 4,3 millones de toneladas métricas anuales de acero. Este año, difícilmente llegue a producir 400 mil. Todo un chasco. O, más bien, un desastre. la falta de electricidad es uno de los factores, como consecuencia de lo cual apenas hay un horno encendido. La ausencia de pericia es, no obstante, la principal razón de la dramática caída de Sidor.

En el plano de lo social, dice ahora el gremio, por voz de su secretario, Nerio Fuentes, que la convención colectiva lograda fue excepcional. Tanto, que muy poco de lo acordado se está cumpliendo. A las palabras (escritas) se las llevó el viento. Las viviendas prometidas no llegaron nunca. La atención de la salud está profundamente deteriorada. Y así son las cosas.

Lo que naturalmente aumentó es la cantidad de trabajadores empleados por Sidor. Supernumerarios, por supuesto. Y, lejos de controlar ellos en la planta, ellos son controlados desde fuera de la planta por el partido de gobierno. Otro chasco. También previsible.

Mientras esto ocurre, el discípulo predilecto de Chávez, Evo Morales, sigue prometiendo que habrá de vender gas natural a troche y moche. Particularmente, a la Argentina, dice, porque Brasil y Chile (desconfiados) miran ahora para otro lado, en lógica búsqueda de seguridad de provisión. Cristina Kirchner, generosa, aceptó renegociar un contrato de precios que son más caros que los que se pagan por el gas natural en el mercado internacional. Alegremente. Para así apoyar al "compañero de ruta".

Pero ocurre que este tiene, ahora, un país "plurinacional", en el que ha hecho creer a todos los diferentes pueblos indígenas que ellos se gestionarán con autonomía, con sus propias normas, justicia y prioridades, incluyendo la materia de recursos naturales. Entre ellos, con relación al gas. Pero el diablo está en los detalles.

Para exportar gas natural a la Argentina, se debe construir un gasoducto que transporte el fluido a través de la frontera. La diputada guaraní Cristina Valeroso acaba de amenazar con no permitir la construcción del tramo boliviano, de unos 20 kilómetros de largo. Desde el Campo Margarita hasta la misma frontera, en Madrejones. Con un costo de unos 43 millones de dólares y la consiguiente generación de empleo.

Esto ocurre porque, dice Valeroso, a los indígenas de la zona de Yaku-Igüá no se les consultó sobre el negocio, lo que es incumplir con la nueva constitución política del Estado, documento que es un disparate político, desde que actúa como una loca fuerza centrífuga para la unidad del país del Altiplano. La dirigente indígena "explicó" su posición diciendo: "Nos deben explicar cómo vamos a quedar, cuando se extraiga todo nuestro gas. No vamos a ceder ese lugar --agregó--, porque el daño es para nosotros". Mientras tanto, el gas se ríe, bajo tierra. Y la miseria sigue sobre ella, afectando a los guaraníes y a muchos más.

Delicias bolivarianas las descriptas, por supuesto. De las muchas que explotan a diario en ese peculiar universo. Algunas, a la vista de todos. Otras, en la opacidad con la que se rodean sus gobiernos. Todas, en perjuicio de la gente de carne y hueso.


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